Hongos patógenos plantas

HONGOS PATOGENOS PLANTAS – EVALUACIÓN DEL RIESGO DE MICOSIS EN LOS CULTIVOS

En agricultura, la lucha directa contra las distintas micosis se tiñe de un carácter resignadamente preventivo. Ya que cuando se dan las condiciones climáticas propicias para la infección y el desarrollo del hongo patógeno, debemos admitir que, primero, se dispara su potencial biológico (solapamiento de ciclos de desarrollo rápidos que se traduce exponencialmente en daños) y que, segundo, suele resultar infructuosa la aplicación de tratamientos con pretensiones curativas o erradicantes.

Por otro lado, en fitopatología general se preceptúa que para la infección y el desarrollo de cualquier enfermedad es necesario que concurran tres requisitos: presencia y densidad de inóculo, vulnerabilidad de la planta hospedante y condiciones climáticas propicias.

No obstante, basándonos en la experiencia y dada la insoslayable repercusión del clima en la evolución del riesgo de ataque de hongos patógenos, conviene en términos de defensa vegetal priorizar la evaluación de los datos climáticos registrados en los históricos, así como los facilitados a diario por los pronósticos meteorológicos, con el propósito de anticipar medidas profilácticas que minimicen la infección.

1.- Presencia y densidad de inóculo

Observación visual directa
Debido a la dimensión microscópica de los hongos patógenos, solamente puede servir para la detección y cuantificación de los primeros síntomas. Por lo tanto, ya una vez completado el periodo de incubación.
En todo caso, se aconseja establecer índices para medir la intensidad del ataque, como pueden ser, por ejemplo, el tanto por ciento de plantas afectadas, el tanto por ciento de hojas o frutos afectados, y la disminución prevista de cosecha.

Métodos de captura
Si bien los patólogos insisten en desarrollar nuevos procedimientos de captura de esporas o mejorar los ya existentes. Lo cierto es que a efectos prácticos resultan, si no inviables, sí al menos complicados y un tanto desalentadores. Ya que se trata de procesos que suelen suministrar los datos con cierta demora, con lo que se menoscaba la oportunidad en la toma de decisiones. Siendo lo más recomendable y fiable, pues, recurrir a modelos de predicción fundados en datos meteorológicos y estados fenológicos.

2.- Vulnerabilidad de la planta hospedante

Especie o variedad
Es sabido que de un determinado cultivo hay variedades más sensibles que otras a ciertas micosis. O, en el extremo opuesto, las puede haber tolerantes, e incluso resistentes. Y dentro de la sensibilidad, obviamente, se llegan a evidenciar diferentes grados.
De lo que se infiere que aquí cobran relevancia creciente los avances en mejora genética como medio de protección.

Estado fenológico del cultivo
Existen estados fenológicos en que los distintos cultivos muestran mayor o menor vulnerabilidad al ataque de determinados hongos patógenos. De modo que hay cultivos que en brotación, por ejemplo, son más proclives a la infección. Otros, en cambio, lo serán durante el cuajado, o el envero quizás. Contar con esta información nos capacita, llegado el caso, para reconocer y asumir la circunstancia de riesgo.

El conocimiento del estado fenológico también nos permite decidir sobre los tratamientos fitosanitarios: cobertura (volumen de caldo según tamaño de la planta), frecuencia (supeditada a la velocidad de crecimiento de la planta) y materias activas empleadas (para evitar fitotoxicidades, cumplir con los plazos de seguridad respecto a la recolección o respetar los LMRs establecidos para cada cultivo).

Condiciones de desarrollo del cultivo
Nos referimos a la presencia de heridas en la planta que llegan a convertirse en vías de acceso para el hongo patógeno. A un mal manejo del riego y a los desequilibrios nutricionales en el cultivo que lo predisponen a la infección. A la falta de criterio en el uso de fungicidas y la gestión de resistencias. Al desprecio por la función estabilizadora de la fauna y flora auxiliares en la ecología del agro sistema.

A la tendencia al monocultivo en determinadas áreas que eleva las epidemias a endemias, o a la proliferación de ciertas arvenses erigidas en reservorios de inóculo.
Circunstancias todas ellas que pueden complicar el control de las micosis. Y evitables, por cierto, con una buena praxis. No olvidemos que quizás nos sea imposible a corto plazo erradicar de la parcela al hongo patógeno en todas sus formas, pero sí es factible atenuar la severidad de su ataque al cultivo.

3.- Condiciones climáticas propicias

Recordemos que en micología se sostiene que las diversas formas que presentan los hongos patógenos, así como sus modos reproductivos y estructuras de resistencia que les posibilitan sobrevivir y dispersarse, responden al tipo de nutrición por absorción y se rigen por el clima.

De modo que, como se apuntaba, las condiciones climáticas, hasta el momento, nos resultan insoslayables. Y en cuanto concurren las propicias para el hongo patógeno, este prospera.

De ahí que, a modo de información pertinente, contemplemos, por un lado, la pluviosidad y los rangos de humedad y temperatura que favorecen las diferentes fases del ciclo vital del hongo patógeno en cuestión. Y, por otro, aquellos porcentajes de humedad, grados de temperatura, intensidad de irradiación, volumen de precipitaciones y fuerza del viento que le restan eficacia a los medios de lucha o, simplemente, difieren la oportunidad de su aplicación.

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