Abono orgánico rico en Nitrógeno

Abono orgánico rico en Nitrógeno. Con registro ecológico.
6-7-10 + 50% MO

Ídice de contenidos

Force Organic

Con la fertilización orgánica se aspira a lograr dos objetivos:

1.- Conservar un adecuado equilibrio húmico en el suelo, para preservar sus propiedades físicas, químicas y biológicas.

2.- Proveer al cultivo de los nutrientes minerales necesarios para su desarrollo.

El logro de estos dos objetivos presupone contar con cierta información:

  1. Conocer el humus preciso para un buen nivel de fertilidad orgánica en el cultivo. En los suelos pobres en materia orgánica, se recomienda aportes superiores a los de mantenimiento, para ir mejorando paulatinamente su fertilidad.
  2. Saber los nutrientes minerales precisos para obtener los niveles pretendidos de cantidad y calidad en las cosechas.
  3. Conocer el valor fertilizante de los abonos orgánicos empleados.
  4. Conocer el ritmo de mineralización de los abonos orgánicos. Ritmo que depende de la propia composición de dichos abonos y de las condiciones agroclimáticas. Se suele considerar que, en la zona mediterránea, el primer año, el año de la aplicación del abono orgánico, se libera el 50% de los nutrientes minerales; el segundo año, el 35%; y el tercero, el 15% restante.

Por tanto, a partir de toda esta información, los programas de fertilización orgánica deben establecerse según el tipo de suelo y conforme al sistema de cultivo implantado en cada parcela.

Por tanto, en el proceso de humificación, la materia orgánica fresca se transforma en humus. Y, durante la mineralización, el humus se convierte en nutrientes minerales, CO2 y agua.

Por ello, para interpretar los niveles de humificación, se recurre a la relación C/N (carbono/nitrógeno orgánicos). Esta relación resulta elevada para materias orgánicas frescas, pero va desciendo a medida que se humifican, hasta estabilizarse en valores próximos a 10. Por tanto, la estabilidad no comporta inhibición microbiana, pues los microorganismos edáficos siguen actuando sobre el humus hasta mineralizarlo por completo.

Es por ello que la velocidad con que evoluciona la materia orgánica del suelo depende de la actividad microbiana y de la composición de los abonos orgánicos, como se ha dicho. Pero también de la humedad, la aireación, la temperatura, la disponibilidad de nutrientes, la salinidad y el pH del suelo.

Características:

Composición de los abonos orgánicos: cuanto más lignificados estén, más se ralentizará su evolución.

Humedad: con sequía o en regiones áridas, la materia orgánica permanece sin descomponer. La actividad microbiana exige un mínimo de humedad.

Aireación: la mayor parte de la población microbiana es de carácter aerobio. Mientras que cuanto más aireado se encuentre un suelo, mayor actividad microbiana y mayor velocidad de descomposición de la materia orgánica.

Temperatura: a partir de los 5 ºC, la actividad microbiana y la velocidad de descomposición de la materia orgánica aumentan progresivamente con el incremento de la temperatura.

Disponibilidad de nutrientes: la actividad microbiana del suelo depende de la presencia de nutrientes minerales. Y, sobre todo, de la de nitrógeno.

Salinidad y pH del suelo: el pH idóneo para la evolución de la materia orgánica oscila entre 6 y 7. Por ello, en los suelos salinos y alcalinos, debido a los pH elevados, los procesos de humificación se ralentizan.

6-7-10 + 50% MO es un abono orgánico rico en nitrógeno en forma de microgránulos, obtenido por fermentación controlada de materiales de procedencia vegetal y animal, y exento de semillas y agentes patógenos.

6-7-10 + 50% MO mejora las propiedades del suelo y optimiza la nutrición de los cultivos.

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