Ácidos húmicos y fúlvicos en el suelo:

Ácidos húmicos y fúlvicos

Se considera el suelo un recurso no renovable a escala humana, debido a su alta vulnerabilidad y su lenta tasa de regeneración.

Entendemos por fertilidad el potencial de un suelo de cultivo para mantener de modo perdurable un nivel de producción óptimo y de calidad. Conservando un estado de alta estabilidad frente a procesos que implicarían su degradación o pérdida. Y dentro de unos límites determinados por un manejo específico y por un contexto medioambiental y socioeconómico concreto.

Incrementar o mantener la fertilidad del suelo y mejorar o conservar sus condiciones requieren una gestión eficiente del contenido de materia orgánica.

Por ello, como medida prioritaria, se precisa compensar las extracciones de biomasa mediante aportaciones de materia orgánica cuyas características permitan que se halle simultáneamente en el suelo en distintos estadios de humificación. Para así tratar de minimizar las pérdidas de nutrientes por mineralización inoportuna, volatilización excesiva o lixiviación contaminante.

Aportaciones racionales de materia orgánica, según las exigencias de cada finca o parcela, mitigarán la degradación del suelo del cultivo, vitalizarán los ciclos biogeoquímicos de los nutrientes, rentabilizarán los recursos hídricos y fomentarán la biodiversidad edáfica.

Ácidos húmicos y fúlvicos en el suelo

La materia orgánica determina la capacidad de un suelo para mantener la fertilidad. Mientras que los microorganismos edáficos regulan la dinámica de la materia orgánica en él.

Los ácidos húmicos y fúlvicos no son meros componentes de la materia orgánica, sino que representan estadios distintos dentro del proceso general de la humificación. Se trata de sustancias altamente polimerizadas, de origen diverso, con peso molecular relativamente elevado, amorfas, y propiedades coloidales e hidrofílicas.

No obstante, los ácidos húmicos difieren analíticamente en ciertos aspectos de los fúlvicos: se aprecian en ellos, por ejemplo, mayor grado de polimerización, pesos moleculares más elevados, menor acidez total, porcentajes superiores de carbono y nitrógeno, así como porcentajes menores de hidrógeno, oxígeno y azufre.

Ácidos húmicos y fúlvicos, como componentes principales del humus, constituyen una fuente de nutrientes de liberación diferida. Y también, una reserva de coloides orgánicos fundamentales en los procesos de agregación, estructuración y retención hídrica de los suelos.

Force Humic 12-3

La aplicación regular de HUMIC 12-3 durante todo el ciclo de cultivo influye de forma directa y positiva en la fertilidad del suelo, al mantener su estabilidad y mejorar la capacidad de absorción de nutrientes por parte de la planta y, por tanto, el rendimiento de los cultivos.

Los nutrientes presentes en su composición lo dotan de una gran capacidad para mejorar todo tipo de suelos: aumentando la aireación en los suelos arcillosos; optimizando la capacidad de retención hídrica en los suelos arenosos; favoreciendo la formación de complejos en los suelos alcalinos y la de quelatos en los salinos, con lo que quedan a disposición de la planta macro y microelementos nutritivos; ayudando a recuperar la estructura de los suelos erosionados y propiciando el desarrollo radicular de los cultivos; así como promoviendo una mayor actividad microbiana. Y no olvidemos que un suelo sin actividad microbiana es un suelo muerto.

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