Ácidos húmicos y fúlvicos: en qué se diferencian y cuándo usar cada uno

Los ácidos húmicos y los ácidos fúlvicos son las dos fracciones más activas de las sustancias húmicas, y se diferencian sobre todo en el peso molecular: los húmicos son moléculas grandes que trabajan principalmente sobre la estructura del suelo, mientras que los fúlvicos son moléculas pequeñas y muy solubles que penetran con rapidez en la planta. Ambos proceden del mismo origen, la leonardita, un mineral de la familia del carbón formado por la sedimentación de restos vegetales durante millones de años. Cuando la leonardita se solubiliza, libera el conjunto de sustancias húmicas del suelo, que se clasifican según su solubilidad en ácidos húmicos, ácidos fúlvicos y huminas. Los ácidos húmicos son la fracción mayoritaria de esa mezcla y representan alrededor del 80% del humus del suelo, lo que explica por qué su efecto se nota antes en las propiedades físicas del terreno que en la respuesta inmediata de la planta.

En Ecoforce partimos siempre de leonardita para fabricar ambas fracciones, y la diferencia entre un producto y otro no está en el origen sino en el grado de extracción y en la concentración relativa de cada ácido, un dato que declaramos en cada ficha técnica.

Diferencia de peso molecular y mecanismo de acción

El ácido húmico tiene un peso molecular elevado y una estructura muy polimerizada, lo que le da capacidad para interactuar con las arcillas del suelo, estabilizar los agregados y mejorar la capacidad de intercambio catiónico. En suelos arenosos reduce la pérdida de nutrientes y la percolación de agua, y en suelos arcillosos aumenta la porosidad y favorece el drenaje. Su acción, por tanto, es sobre todo edáfica: mejora el medio en el que se desarrolla la raíz antes que actuar directamente sobre la fisiología de la planta.

El ácido fúlvico tiene un peso molecular mucho menor y una solubilidad prácticamente total en cualquier rango de pH, lo que le permite atravesar la membrana celular con facilidad y actuar como agente quelatante de micronutrientes como hierro, manganeso, zinc y cobre. Esa capacidad de formar complejos metálicos es la que mejora la absorción de fósforo, nitrógeno, potasio, calcio y magnesio por parte del cultivo, y la que hace del ácido fúlvico la fracción de respuesta más rápida cuando se aplica por vía foliar o en fertirrigación.

Formas comerciales: líquido, granulado y sólido

En Ecoforce fabricamos las dos fracciones en tres formatos, y la elección depende del punto del ciclo en el que se quiera intervenir. La forma granulada, con una riqueza del 77% en ácidos húmicos, está pensada para incorporarse al suelo antes del inicio de la actividad vegetativa o en las labores previas a la siembra o el trasplante, a una dosis de 30 a 60 kg por hectárea fraccionada a lo largo del ciclo anual, con especial atención a la brotación, el cuajado y la postcosecha. La forma líquida combina ácidos húmicos y fúlvicos y se aplica por fertirrigación: en cultivos hortícolas y herbáceos, de 5 a 8 litros por hectárea y riego desde el trasplante hasta el final del ciclo; en cultivos leñosos, de 10 a 20 litros por hectárea y riego, repartidos en 4 o 5 aplicaciones que cubran la brotación, el cuajado, el engorde de fruto y la postcosecha.

Nuestra línea Force-Humic HD concentra un extracto húmico total del 82% p/p, con un 63% p/p de ácidos húmicos y un 19% p/p de ácidos fúlvicos, además de un 12% p/p de óxido de potasio, en microgránulos de alta pureza totalmente solubles en agua. Esa solubilidad es lo que permite usarlo tanto en aplicación radicular directa como en fertirrigación, algo que no ofrece un húmico sólido de baja solubilidad.

Diferencia de comportamiento en campo

La persistencia también distingue a las dos fracciones. El ácido húmico, al quedar retenido en el complejo arcillo-húmico del suelo, mantiene su efecto sobre la estructura durante varias semanas después de la aplicación, lo que permite espaciar las aportaciones granuladas a lo largo del ciclo sin perder continuidad en el efecto. El ácido fúlvico, por su alta solubilidad, se lava con más facilidad en suelos de textura ligera o con riegos frecuentes, así que su aporte funciona mejor en dosis más ajustadas y repetidas que en una única aplicación de choque.

La compatibilidad con el resto del programa de fertirrigación también entra en la decisión. Force-Humic HD tiene un pH en disolución de 9,0, un dato que conviene tener presente si se mezcla en el mismo tanque con productos de reacción ácida o con quelatos sensibles al pH alcalino, para evitar precipitados que reduzcan la eficacia de la mezcla. En esos casos, lo habitual es separar el húmico del resto del caldo en tiempos de aplicación distintos, mientras que el fúlvico, con menor reactividad, admite más margen de combinación con otros insumos del programa.

Cuándo conviene cada uno según cultivo y vía de aplicación

La regla práctica es que el ácido húmico conviene cuando el objetivo es corregir o mejorar el suelo a medio plazo, y el ácido fúlvico cuando se busca una respuesta rápida de la planta ante un momento fenológico concreto o una situación de estrés. En cultivos hortícolas de ciclo corto, donde el margen de tiempo para actuar sobre el suelo es limitado, el fúlvico en fertirrigación aporta una respuesta más inmediata. En cultivos leñosos, con ciclos largos y un sistema radicular que se beneficia de una mejora estructural sostenida, el húmico granulado incorporado antes de la brotación tiene más recorrido. En la práctica, la mayoría de programas de fertirrigación combinan ambas fracciones en el mismo aporte, precisamente porque actúan en planos distintos y complementarios: uno sobre el suelo, el otro sobre la planta.

La vía de aplicación también condiciona la elección. Por fertirrigación, cualquiera de las dos fracciones se integra sin problema en el programa de riego. En aplicación foliar, el fúlvico es la opción técnica por su rapidez de penetración a través de la cutícula; el húmico, por su tamaño molecular, apenas se absorbe por esta vía y su función queda limitada al suelo.

Qué recomendamos en Ecoforce

Nuestro criterio técnico es no plantear la elección entre húmico y fúlvico como una disyuntiva, sino como una combinación que se ajusta a la fase del cultivo: húmico granulado en la preparación del suelo y en los momentos de mayor actividad radicular, fúlvico líquido en fertirrigación o vía foliar cuando se necesita una respuesta rápida en floración, cuajado o ante un episodio de estrés. Puedes consultar la ficha de ácidos húmicos y fúlvicos líquidos Force-Humic si tu programa es de fertirrigación, o revisar Force-Humic HD si necesitas la versión granulada de alta solubilidad. Si tienes dudas sobre qué combinación se ajusta mejor a tu cultivo y a tu sistema de riego, nuestro equipo técnico puede revisar contigo la dosis y el calendario de aplicación.

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